Es todo un clásico la entrada a La Ciudad desde costas gaditanas. El recinto del 29 recibe tanto al visitante, como al hogareño que hace de visitante de otras tierras. Es el eterno contraste; los recuerdos de moderadas temperaturas costeras, los borra de un plumazo una Avenida de la Palmera que emula ese efecto óptico que nos promete agua en el horizonte. Viene a ser el primer espaldarazo de realidad de la calima reinante en La Ciudad estos días.
La entrada desde el Sur, quizá la mas agraciada de La Ciudad, va ubicándonos de nuevo, quizás en la radio suena un anuncio que nos ayuda a despertarnos de la ausencia de estos días…el Parque de Maria Luisa, La Pasarela, el entorno del Prado, -inevitable la mirada al termómetro para retroalimentar nuestra exageración con las temperaturas-; si la llegada es en autobús, éste nos introduce en una zona de La Ciudad espectro de lo que fue, en búsqueda de la
Estación del Prado. 
Disfruta este visitante de este edificio. Puede ser uno de los grandes desconocidos los, quizás ese ambiente inhóspito a deshoras que envuelve a todas las estaciones del mundo, esa mezcla de trotamundos y sintecho, el carácter efímero, lejos de la seguridad que tanto nos gusta tener, aparte del deporable estado de conservación, clasifica en zonas bajas del ranking a este notable edificio.
Proyecto del arquitecto
Rodrigo Medina Benjumea, camino de su 75 aniversario, se trata de una de los mejores ejemplos de
arquitectura racionalista de La Ciudad, y de los pocos que permiten convivir viviendas y otro uso de diferente escala de forma armoniosa. Invito a visitar blogs amigos que describen este edificio.
Es más que simbólico que esta ciudad tan tradicional, tras bañar al visitante del regionalismo del 29, lo reciba en esta maravilla racionalista, que además de tiene un tesoro añadido: su vestíbulo. Es fundamental realizar un ejercicio poco habitual: levantar la cabeza; alzar la línea visual de los variopintos personajes que nos podemos encontrar, de las distintas taquillas de aspecto cutre, y contemplar la serie de murales que dejó de legado
Juan Miguel Sánchez. Una serie de hasta 8 frescos inspirados en escenas constumbristas.

Resulta que hubo una época en que una arquitectura de gran calidad espacial, (quizás no tanta material), se complementaba con murales de pintores de prestigio. Así, a lo
Diego Rivera en el Rockefeller Center, este carismático pintor de El Puerto (quizás influido por esa entrada desde Cádiz), nos dejó un legado único en nuestra arquitectura (también lo hizo en nuestra Semana Santa, con el palio de Los Negritos).

Con esa sensación de que en cualquier lugar se puede encontrar un tesoro, sale este visitante de este edificio, considerándolo como un oasis en el conjunto de edificaciones que fueron minando sucesivamente espacio al Gran Prado de la Feria, condenándolo a ser un cateto parque a la sombra del de Forestier.
El viajero que salga da la estación en autobús, lo primero que observará será el último intento de edificio que ha pretendido acotar el Prado; la vergüenza de las obras paradas de un proyecto, que como hizo la estación, si ha pretendido hacer ciudad, incorporando algo de nivel al panorama de la arquitectura autóctona.

Triste epílogo: un primer edificio –
la estación- se esta cayendo (el anexo de oficinas ha sido cerrado por ruina), y un segundo –
la biblioteca- se están empeñando en abortarlo. La pena de este visitante es que la valía arquitectónica es lo que menos cuenta (quizás si en vez de una parábola, el acceso a la estación fuera un arquito, o la biblioteca tuviera cornisita, otro gallo cantaría), en una muestra mas de desprecio por la labor del arquitecto. De hecho mantiene este visitante que lo poco aceptado que fue el estilo de la estación entonces, lo está siendo la biblioteca ahora.
En el año 2012, la estación cumplirá 75 años. Un deseo este visitante: que ésta se muestre restaurada; y la biblioteca concluida ,a ser posible, "en su sitio" (que es donde ha sido concebida: ¡ay! esa mania sevillana de "mandar" la arquitectura moderna a otro lado donde no moleste)...Claro que por pedir, lo necesario sería una reordenación general del Prado: origen de todos los problemas...aunque esto se abordará en otra ocasión.
Desde aqui recomiendo una visita con "otros ojos" a la estación del Prado. Merece la pena.