No oculta este visitante su debilidad por esta corporación. Realmente todo aquel que sea amante del buen gusto, del hacer bien las cosas, reconocerá la valía de esta humilde Hermandad. La lluvia se ha vuelto a apoderar de La Ciudad y, con ese estado de ánimo apagado característico de los anocheceres de los Domingos de Cuaresma- donde todo lo que al mediodía parecía cercano, se muestra ahora lejano-, este visitante reflexionaba sobre lo que supone esta nueva incorporación.
En esta mediocre evolución en la que vive instalada nuestra Semana Santa, tanto en sus valores, como en su estética, esta Hermandad supone un soplo de aire fresco. Frente al viciado modelo de lo “muy sevillano” – este visitante se echa a temblar cada vez que escucha esta “definición”-: esa repetición de los cánones estéticos marcados por Rodriguez Ojeda; esos Misterios con pasajes de la Pasión cargados de romanos y olivos; costaleros que se creen los verdaderos protagonistas de la celebración; o esos desfiles de Bandas de CC y TT –“nazarenos-orquesta” incluidos-; frente a todo esto, nos llega esta nueva Hermandad.
Este visitante hace tiempo que la conoce. Se va a echar de menos del Sábado de Pasión, cuando contemplarla parecía algo exclusivo –simplemente el repertorio musical del Palio era una gozada-, pero encajará perfectamente el Sábado Santo. Su apuesta es arriesgada en estos tiempos. Apostar por recuperar elementos perdidos en el tiempo, reinterpretándolos a los tiempos que corren, es arriesgado. Adoptar un titular cristífero que represente una visión profética como es el Varón de Dolores, es arriesgado. No se capta de inmediato, y esto, en estos tiempos de búsqueda de la satisfacción y reconocimiento inmediato, no gusta.

Buscar un cortejo a la vez elegante y singular, cargado de simbolismo y elementos recuperados, innovando con túnicas de ruan verde, no es lo inmediato.

Pero el gran acierto de esta Hermandad, y su gran aportación a la Semana Santa (posiblemente desde la incorporación a la nómina de Los Servitas en 1972 no se aportaba estéticamente-el incremento cuantitativo no ha ido siempre de la mano de uno cualitativo-), es sin duda el Misterio de la Sacra Conversación que se representa el Paso de Palio. Algo que era común en pasados siglos (en Hermandades como San Isidoro, La Esperanza de Triana, o el Valle), y parecía haberse perdido para siempre (hubo un intento de Jesús Despojado de recuperarlo), se podrá ver en la calle el próximo Sábado Santo.

Gana La Ciudad recuperando esta bella estampa que hasta ahora solo se podía contemplar el Domingo de Resurrección con la Virgen del Valle, pero que se seguía manteniendo en otras ciudades. A modo de anécdota en Jerez, la Virgen de la Piedad de la Hermandad del Santo Entierro, se rodea de San Juan y las Tres Marías.

Estas son sus cartas de presentación. Como todo en la vida, iran mejorando, pero las bases están puestas. No ha sido fácil el camino. De hecho aún tiene que pasar un último trámite en Palacio para su incorporación plena. Pensarán por el Plantinar que el esfuerzo habrá valido la pena. Muchos en La Ciudad, pensamos que también, que entre estos nubarrones que acompañan a la evolución de nuestra Semana Santa, es de aplaudir que de vez en cuando salga el Sol.

Enhorabuena a esta querida Hermandad.