Recuerdo que la primera entrada trataba sobre el “kioscazo” de las obras del Metro en la parada de Puerta de Jerez. Justo un año después, se ha inaugurado la línea completa, y en este tiempo he podido pasear por rincones diversos de La Ciudad, siempre descritos según los ojos de este visitante.
Quizás haya faltado una línea argumental clara sobre los temas a tratar: mis paseos igual visitan el Casco Histórico que un edificio del Movimiento Moderno olvidado; o me hacen perderme en un paseo de la Semana Santa, esa semana en la que aprendemos el callejero de la ciudad; el mismo que tanto nos están cambiando.
Siguiendo un poco esta “no línea”, o este compromiso con todo lo que ocurra por aquí, esta semana ha sido rica en noticias; hubiera dado para varias entradas de tener más tiempo. Y parece que a modo de homenaje al primer aniversario de este rincón, La ciudad se ha encargado de alegrarme y defraudarme por igual: siempre presente el eterno dualismo sevillano.
Si debemos congratularnos por tener una línea completa de Metro, o por que al parecer va a salir a concurso la ampliación del Bellas Artes (no me cansaré de reclamar la necesidad deponer en valor esta maravilla); no podemos mas que estremecernos ante el futuro incierto del majestuoso edificio de la Fábrica de Artillería, mas en el aire que nunca. La flauta del Caixaforum suena solo una vez, y veo complicada la vía administración para la rehabilitación de este edificio, una vez que se aleja definitivamente el Archivo Histórico.

Mas indeterminado aún encuentra este visitante el futuro de la Comisaría de la Gavidia. Ahora se deja vía a la iniciativa privada. Como comenté en su día, solo nos queda la metáfora de verlo amortajado entre textos de Chaves Nogales, como paso previo a lo que pueda ser el final.
Ahora que lo que de verdad sigue impactando a un servidor, es el panorama de los carteles de fiestas de La Ciudad. Ya el pasado año comentaba el acierto de Uta Geub, con su cartel de Fiestas de la Primavera. Pero lo del año que viene es impactante, quién aún pensara que tras una Portada de feria “rupturísta” se podría recobrar el nivel de cartelería de los años 20 o 30, habrá despertado de su ilusión con el retrato de familia que nos anunciará la primavera este año.

Mas allá de los personajes en cuestión –tanto la Duquesa de Alba como Juanita Reina me merecen todo el respeto del mundo-, no se puede definir mejor con un cartel el estado en que se encuentra la sociedad. La búsqueda de un realismo inmediato, rayando en el retrato, la necesidad de referentes populares y la eliminación de un mínimo de reflexión para captar una idea, reflejan en este cartel ese “encatetamiento” progresivo que nos arrastrará a no sabe bien donde. Lo único que me alegra del cartel es imaginarme la cara que se le habrá quedado a cierto personaje del Ayuntamiento.
Pero hoy no es un día para agriarse, hoy es el día en que este paseante se quita el sombrero ante todos vosotros. Y lo hace porque sois el principal estímulo para seguir visitando La Ciudad desde mi prisma. A todos vosotros, anónimos o no, muchas gracias por este primer año.